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Algunas consideraciones para la re-apertura de escuelas


  • “La reapertura escolar es una decisión de los gobiernos, que pueden tomar a partir de la evidencia epidemiológica y el análisis de beneficios y riesgos en materia de educación, salud pública y factores socioeconómicos del contexto local. Esta decisión debe estar guiada por el interés superior de cada niño, niña y adolescente.”
  • La decisión sobre el cierre o la re-apertura de escuelas debería tomarse al nivel local, basado en el nivel local de transmisión de SARS-CoV-2, la evaluación local del riesgo y de las capacidades de las escuelas de adaptarse y de operar de manera segura; además de un análisis acerca de cuanto la reapertura de escuelas podrá aumentar la transmisión del virus en la comunidad. El cierre de escuelas solo debería considerarse cuando no hay otras alternativas.
  • El Marco para la reapertura de las escuelas indica las siguientes dimensiones a ser tomados en cuenta en preparación para y durante el proceso de re-apertura: 1) operaciones de seguridad escolar; 2) aprendizaje; 3) bienestar; 4) protección; así como 5) medidas para llegar a los más vulnerables. Para ello se deben poner en marcha de políticas y procedimientos sustentados por una financiación adecuada.
  • “La reapertura segura de las escuelas precisa de un enfoque multisectorial coordinado entre los responsables de educación, salud, agua, saneamiento e higiene, nutrición y protección, con enfoque de igualdad, género e inclusión.”
  • “El regreso de niños, niñas y adolescentes a la escuela exige que los padres y madres, estudiantes, docentes y la comunidad en general tengan confianza sobre las medidas de seguridad en las escuelas. Para este fin, se necesita planificar e implementar campañas de sensibilización y comunicación que difundan mensajes sobre las medidas adoptadas para garantizar el regreso seguro y sin riesgos de contagio, así como los beneficios de la vuelta a la escuela, e información sobre las prácticas de higiene y distanciamiento físico en el entorno escolar.”
  • Se espera que la mayoría de los gobiernos adopte un enfoque progresivo/gradual, por regiones y zonas y áreas rurales o urbanas, tomando en cuenta los niveles de contagio, y según necesidades educativas (priorizando contextos y estudiantes con dificultades en acceder la educación a distancia) y ciertos niveles o grados (algunos priorizando las edades tempranas, otros los grados de transición).
  • Para facilitar las acciones de distanciamiento físico, se pueden considerar las siguientes medidas: alternancia (días/semanas), entre el aprendizaje presencial y a distancia, horarios escalonados a lo largo de la jornada escolar (tiempos de inicio/final, recreos, almuerzo, entre otros), turnos múltiples o dobles, reducir el número de estudiantes en clase, y mantener los mismos grupos.
  • Favorecer, reconocer y financiar el liderazgo del personal docente es clave para lograr que las medidas señaladas se logren dentro de los planteles. Por ello, es importante garantizar los recursos para la profesionalización de dicho personal y mejorar sus capacidades de educación en situaciones de emergencia, incluido el aprendizaje mixto, la educación para la transformación y el uso de tecnologías digitales disponibles.

Fuente: UNICEF México https://www.unicef.org/mexico/historias/las-escuelas-primero