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Trastornos por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH)


LOS TRASTORNOS POR DÉFICIT DE ATENCIÓN E HIPERACTIVIDAD (TDAH) vienen definidos por la presencia de tres síntomas fundamentales:

  1. Disminución de la atención.
  2. Impulsividad.
  3. Hiperactividad.

TDAH son las siglas de Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad. Se trata de un trastorno de carácter neurobiológico originado en la infancia que en muchas ocasiones está asociado con otros trastornos comórbidos. Es fundamental para el diagnóstico de TDAH evaluar que estos síntomas nucleares que hemos comentado (déficit de atención, hiperactividad e impulsividad) se presenten:

  1. desde una edad temprana: antes de los 12 años
  2. con una intensidad y frecuencia superior a la normal para la edad y la etapa de desarrollo del niño.
  3. que deterioren o interfieran de forma significativa en el rendimiento del niño en dos o más de los ámbitos de su vida: escolar o laboral, familiar y social.
  4. no ser causados por otro problema médico, un tóxico, una droga u otro problema psiquiátrico.

Pese a que pueda existir sospecha clínica en niños de menos de 6 años el diagnóstico de TDAH requiere haber superado esta edad. Además, es frecuente que el TDAH se reconozca en los niños cuando comienza la educación primaria, coincidiendo con dificultades en el rendimiento escolar y la presentación de disfunciones sociales.

 

INFORMACIÓN A LOS PADRES

Una de las labores más importantes de la atención a los niños con TDAH es la de informar a los padres sobre el alcance del cuadro, de su carácter muchas veces hereditario, de la importancia de tratar a estos niños de forma ajustada – ni demasiado duro ni demasiado blando – de comprender y apoyar a los profesores, de controlar las compañías, de comprender las preferencias profesionales de estos sujetos (muchas veces poco convencionales), del efecto positivo de los fármacos sobre el cuadro clínico y también de los riesgos de acción colateral en algunos casos. En este tipo de patología los padres van a recibir del médico las recomendaciones oportunas para poder conducir a sus hijos de la forma más adecuada y, por ello, se hacen necesarias las visitas periódicas al médico en las que pueden exponer la situación del cuadro en su conjunto en cada momento y solicitar la necesaria ayuda sobre la forma de afrontar los problemas que vayan surgiendo continuamente de la manera más conveniente. Los padres tienen que saber desde el principio que la etiqueta del TDAH no significa un mal futuro para quien sea considerado como tal. El amor por el dinero de estas personas y su especial capacidad para ganarlo en muchos casos, su capacidad creativa y su frialdad para ir directo a lo más conveniente para sus intereses personales, son augurios de un buen futuro económico. El factor afectivo no es importante para ellos. Sus mayores enemigos son ellos mismos -generalmente solitarios, poco afectuosos y, a veces, agresivos – y la facilidad con la que sobrepasan su nivel de competencia.

 

INFORMACIÓN A LOS PROFESORES

El médico debe hacerles conocer que estos niños no son ni tan superdotados como parecen muchas veces ni tan inútiles y negativistas como aparentan otras. Sus características intelectuales están mal compensadas. Son muy capaces para unas cosas y muy “negados” para otras. Precisan comprensión y ayuda y hay que dárselas, aunque sea encomendándose a Job muchas veces al día. Muchos genios para determinadas actividades (que todo el mundo conoce), que eran unos inútiles para otras (que el mundo desconoce) pertenecen al grupo de gente con TDAH. De la paciencia, interés y colaboración de los profesores va a depender el futuro, al menos escolar y, derivado de ello, profesional y personal de estas personas en más de un 30%. Pero es preciso que trabajen sin presiones y siempre apoyados por los padres de los niños, por los superiores de los colegios y por la Administración.

El TDAH es un trastorno heterogéneo y por lo tanto difícil de diagnosticar. De ahí la importancia de que se acuda a un profesional cualificado para realizar el diagnóstico (psiquiatra de niños y adolescentes o de adultos, neuropediatra, neurólogo o pediatra) que cuente con una amplia experiencia en el diagnóstico del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad.

 

https://www.compartirenfamilia.com/como-ayudar-a-los-ninos-con-deficit-de-atencion-e-hiperactividad

 

 

Bibliografía

association, a. p. (2014). Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales. Madrid, España: Panamericana.

Pascual-Castroviejo, Dr. Ignacio. (2008). Trastornos por déficit de atención e hiperactividad (TDAH). Madrid, España: Asociación Española de Pediatría.